13/12/14

Elementos típicos de la arquitectura tradicional pradeña

Complementando a las viviendas tradicionales, existen varios elementos de las mismas o cercanos a ellas que merecen especial mención y son los siguientes:

Pozo pradeño en el corral de una casa, con típico brocal de tinaja cortada

Pozos

La mayoría de las casas típicas estaban o estan dotadas de al menos un pozo del que se sacaba agua para dar de beber a los animales y también para otras funciones. En verano, los pozos de las casas también eran utilizados para enfriar por ejemplo botellas de vino o de sifón, que se sumergían en el pozo dentro de una cesta atada a una cuerda. También se sumergían de ésta manera sandías y melones. Los pozos típicos pradeños suelen tener más o menos un metro de diámetro y unos tres metros de profundidad. Se da el caso de que algunos están comunicados entre sí por tunelillos que facilitan el manar del agua. Los pozos normalmente están situados en los patios de las casas, aunque a veces se da el caso de que están en alguna dependencia interior. El brocal de los pozos suele ser de piedra, de ladrillo y en muchos casos, consistente en el cuello cortado de una tinaja. Y aquí aprovecho para lanzar un consejo a todos aquellos que tengan la fortuna de poseer un pozo tradicional en su casa: Si reformais o haceis obra en vuestra casa, conservad el pozo. Estareis conservando una fuente de agua natural y gratuita que os puede servir para muchas cosas, y además contribuireis a eliminar molestas humedades. Aquel que ciega su pozo, pierde un tesoro.


Patios

El patio de las casas es la parte más variante en cuanto a uso, tamaño y ubicación. Puede ser enorme o diminuto, y puede hacer de patio de luces, de entrada al recinto de la casa, de lugar de acceso a cuadras, portaleras y gallineros, etc. También de sitio para desarrollar algunas labores como herrado de caballerías, algunas faenas domésticas como friega de cacharros, lavado de ropa en pila, tendedero, etc. Los patios tradicionalmente estaban empedrados con cantos rodados y en ellos se solían plantar pequeños arbustos, algún árbol frutal o parra.

Típico patio - corral pradeño de adobe encalado (hoy desaparecido)

Puerta falsa

Una gran característica de la arquitectura tradicional de Villa del Prado son las llamadas “Puertas Falsas”. En las casas existe la Puerta Principal, que es por la que normalmente se accede a la parte de vivienda, pero en lo que concierne a la parte de labor de la casa, para entrada de carruajes, animales, etc. existe otra puerta llamada popularmente en éste pueblo “Puerta Falsa”, que suele ser de mayor tamaño que la Principal y antiguamente más usada que ésta, por motivo del trabajo agrario. Hoy en día las mulas ya no entran y salen por las Puertas Falsas, pero éstas puertas se han convertido en una excelente entrada para automóviles y tractores a los patios y portaleras.


Poyo

Junto a las puertas principales o falsas de las casas se encuentran los poyos, normalmente consistentes en un bloque de granito horizontal o una gran piedra cuadrangular. También los hay hechos de obra.  Éstos sirven para sentarse a la puerta cuando hace buen tiempo.
Uno cualquiera de los tradicionales poyos para sentarse a las puertas.


Piedras de esquina

En las esquinas de las calles lo típico es colocar una piedra, generalmente consistente en un bloque de piedra vertical, en donde la pared forma el ángulo. Antiguamente éstas piedras servían para que los carros no rozasen sus ruedas con la pared al doblar la esquina. Hoy en día, al construírse casas nuevas, a veces se colocan con fin decorativo.
Típica piedra de esquina.

Pajares

La forma de almacenar la paja en Villa del Prado era guardarla a cubierto. Por ello existían en Villa del Prado numerosos pajares, que en ocasiones forman parte de los edificios de labor/vivienda y en otros casos forman parte de edificios solamente de labor. Los pajares suelen estar siempre situados en alto, en pisos superiores, y están provistos de puertas de trampilla que se abren tirando de una cuerda. La paja se impulsaba con horquillos desde el suelo hacia arriba y entraba en los pajares por ésas trampillas. Del mismo modo, cuando se necesitaba sacar paja del pajar, bastaba en hacerla caer por la trampilla, para después alimentar al ganado.


Sobrao o Sobrado

Se llama así al último piso superior de las casas tradicionales, donde está el hueco del tejado, justo debajo del mismo. En otras comarcas recibe el nombre de Doblao, Cámara o Troje. Se utilizaba generalmente para almacenar aperos de labranza, herramientas, colgar productos de matanza y otros alimentos que necesitasen curarse o secarse. Hoy en dia suele ser utilizado como desván o trastero.
Típicas pequeñas ventanas de sobrao pradeñas


Portaleras

Las portaleras son los lugares destinados a vivienda de ganado. Pueden estar o bien en el campo o formar parte de una casa de vivienda/labor. En cualquier caso, suelen consistir en unos lugares grandes cubiertos, de construcción similar a la de las casas: barro, piedra o ladrillo, con cubierta de madera y teja también.


Boyerías o Boyerizas

Se denomina así a las portaleras destinadas a la vivienda de bueyes y ganado vacuno.


Cuadras

Generalmente consisten en una habitación que está junto a la vivienda de las personas, y en la cual solían vivir las mulas que servían para trabajar en el campo. Las cuadras estaban dotadas de Pesebres, donde comían las mulas. En numerosas ocasiones, las cuadras estaban debajo de un pajar, para directamente al abrir una trampilla, caer la paja desde el techo hacia los pesebres para alimentar a las mulas.


Herrén

En Villa del Prado se denomina como herrén a los recintos particulares, generalmente de gran superficie, que pueden estar rodeados de una tapia o no y que están siempre dentro del núcleo urbano o en las afueras. Sus funciones eran fundamentalmente preparar semillas para después sembrarlas, cultivar árboles frutales y algunas hortalizas; y también una errén se utilizaba como lugar de esparcimiento para animales de labranza, sembrándose en ella forraje para que se alimentasen. Una errén es por tanto, un sinónimo de “parcela” o corralón; un huerto multifuncional dentro del núcleo urbano del pueblo. Las errenes son algo muy importante en Villa del Prado desde el punto de vista urbano y tradicional, pues muchas calles de la trama urbana del pueblo están compuestas por gran número de éstos recintos, que se conjugan con las casas de vivienda. Dentro de una errén también puede haber portaleras, cobertizos o casetas; también pozos o estanques.

Por Juan Durán

Arquitectura popular pradeña

En 1973, el arquitecto Carlos Flores publicó una gran obra en forma de colección de libros titulados “Arquitectura popular española”, que en varios volúmenes de enorme tamaño hacía un importantísimo trabajo con preciosas fotografías de lo que es la manera de construír casas y edificios según la tradición de cada región de España. Muchos años después, cuando teniendo yo 17 años descubrí sus libros, tuve la ocasión de conocerle y entrevistarme con él cuando comencé a elaborar un estudio sobre la arquitectura popular pradeña. Hoy día es fundamental para cualquier pueblo mantener y proteger su arquitectura popular, al menos estética y exteriormente, incluso cuando se construye algo nuevo, para mantener su identidad, su belleza, y de cara al turismo de interior y rural, proporcionar un innegable atractivo para los visitantes de nuestro pueblo. 

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La arquitectura popular en Villa del Prado es común a la de la mayoría de los pueblos del sur madrileño y del norte de Toledo. Como sabemos, la arquitectura popular en lo que a materiales se refiere, se provee de los que proporciona el medio natural del lugar. Debido a que nuestro pueblo se encuentra en un límite entre zona montañosa y llana, encontramos, que, dirigiéndonos hacia el Oeste, en pueblos como Cadalso, San Martín o Cenicientos predominan las casas construidas con recia piedra de granito, pero en Villa del Prado predominaba el material del barro y la arcilla, al estar el pueblo en la útima zona llana de la sierra Oeste, utilizándose la piedra apenas para hacer los zócalos bajos de las casas y los refuerzos y adornos de las paredes conocidos como “cadenas”.

Las casas tradicionales de Villa del Prado se dividen en dos grandes grupos. El primero de éstos dos grupos está formado por las casas de barro, que eran las más abundantes. El segundo está formado por las casas de ladrillo cocido o de tejar, generalmente más altas, geométricas y que en algunos casos tienen portadas con escudos e inscripciones, por haber sido en el pasado propiedad de familias pudientes.
Ejemplo de casa típica de adobe restaurada en la actualidad

Casas tradicionales de barro y piedra:

Las casas y construcciones de barro, bien podían estar hechas con adobe o con tapial, o una mezcla de ambas cosas, generalmente con un zócalo de piedra en mampostería en la parte baja de los muros para dar más fortaleza al conjunto. Las paredes de barro solían después enfoscarse con una capa de arena y cal para formar una costra que las protegiese del desgaste, o también con el mismo fin, podían pintarse de blanco con cal. También quedaban algunas paredes desnudas que en muchos casos mostraban los materiales con que estaban formados los tapiales: barro mezclado con escombros, trozos de teja, pequeñas pìedras, e incluso también a veces se mezclaban con o sin querer pequeños restos de cristales, cuero, maderitas, huesos y otros fragmentos de desperdicios. También, en paredes hechas durante el siglo XX se advierten incluso restos de escoria del carbón del tren mezclados con el barro.
Singular casita típica de tapial de barro y piedra vista que aún hoy puede verse en uno de los callejones de la Calle Infante.
Portalera con adobe y piedra (hoy desaparecida)
Portalera típica de adobe y piedra vista

Respecto a los ladrillos de adobe de las casas de Villa del Prado, suelen estar formados simplemente con barro fino del propio suelo, sin añadidos de, por ejemplo, paja que se hacen en otras regiones. El adobe se hacía en el propio pueblo, utilizando barro simple o arcilloso, que al secarse se dotaba de una gran dureza. Después esos adobes se unían también con barro. Los adobes se realizaban con gradillas de madera y secándolos al sol. Los tapiales se hacían al igual que el moderno método del hormigón, colocando maderas en forma de caja que se llenaban de barro a granel, se prensaban fuertemente y se dejaban secar, retirando después la caja de madera. 

Las ventanas de éstas casas solían en la antigüedad ser pequeñas y situadas a gran altura, y estaban en sus origenes provistas de hojas de madera con bisagra o con hoja de madera de quita y pon, muchas veces sin cristal.
Otro ejemplo de casa típica de adobe restaurada en la actualidad.

Típica casa de ladrillo del siglo XVII


Casas tradicionales de ladrillo rojo cocido o de tejar:

Respecto a las casas tradicionales de ladrillo, suelen ser construídas bajo el método del “Aparejo Toledano”, intercalando el ladrillo con “cadenas” de piedra en mampostería. Los ladrillos son del tipo tradicional macizo que muy probablemente provenían del Tejar del Rincón, una fábrica de ladrillos y tejas con hornos que había junto al río Alberche en el término de Aldea del Fresno. Las casas de ladrillo con frecuencia poseen jambas y dinteles de las puertas y ventanas hechas de bloques de granito labrado y en muchas ocasiones, escudos y blasones o fechas de construcción. Son las casas más grandes y sólidas, pero no por ello las de barro son menos bellas. Respecto a las ventanas de ésta casas de ladrillo, suelen ser de gran tamaño, con carpintería y vidrio desde sus orígenes y grandes rejas de forja.
Fachada típica de ladrillo del siglo XVII con portada e inscripciones

Las casas de barro ofrecían en su acabado unas formas asimétricas e irregulares que casi hacían de ellas unas formas orgánicas, y junto a las de ladrillo formaban manzanas de casas con tejados a varios niveles de altura e inclinación que hacían del conjunto urbano entero un bello ejemplo más de la arquitectura tradicional castellana. Hasta la década de 1970, Villa del prado visto desde lejos ofrecía un aspecto de color ocre y tejados rojizos, en el que se intercalaban algunas paredes blancas.

Respecto al tejado de las casas tradicionales, es de teja típica curva, en color rojo. También las tejas procederían del Tejar del Rincón. En cuanto a otros materiales en la construccion de casas típicas, está la madera, que tan solo se usaba para hacer vigas, en rollos redondos o cuadrados. Los enrejados y balcones de las casas tanto de barro como de ladrillo, son de hierro de forja.
Casas típicas del siglo XVII de ladrillo con portada y adornos de piedra en "cadenas"

Interior de las antiguas casas típicas:

Los suelos interiores de las casas típicas solían ser en sus mas puros orígenes de simple tierra dura prensada en algunos casos, o bien empedrados con pequeños cantos rodados que a veces hacían dibujos tipo mosaico. Lo más usual eran que los suelos de las casas estuviesen compuestos de ladrillos macizos colocados a modo de baldosa. Para conservar el tono rojizo de éstos suelos, y renovar su aspecto, se les pintaba todos los años con una mezcla de agua y polvos rojos llamados “Almazarrón”. Entrado el siglo XX, los suelos de muchas casas se cubrieron con simple cemento en el cual a veces se hacían dibujos imitando baldosas y posteriormente se generalizó el uso de baldosas industriales y azulejos.

La configuración de una casa típica de Villa del prado solía ser variada, siempre siguiendo unos cánones o estilos propios de la época en que fuera construída y también siempre adaptada al modo de vida del pueblo, en éste caso de economía agrícola predominante. Para poner un ejemplo he tomado un tipo de casa que es la más abundante entre las casas típicas de aquí y que estaría configurada de la siguiente forma:

Las casas típicas suelen estar formadas por una planta baja en la que viven la familia y los animales de labranza y por un piso superior limitado por el propio tejado de la casa, que puede servir para para diversos usos como almacén de objetos, secadero de carne de matanza y otros alimentos, almacén de paja, etc. Éste pìso superior es conocido como “Sobrao”. El piso bajo o vivienda está compuesto por un recinto de entrada conocido como “portal” del cual parten diversas puertas que dan acceso a un solo dormitorio o más según las circunstancias, a una cocina, a un patio o corral, a la escalera de subir al piso superior y también, según las características de la casa, pueden dar acceso a cuadras, bodegas y otros. Los dormitorios reciben el nombre de “Alcobas”.

Muchas puertas interiores de la casa antiguamente eran sin hoja, es decir, tan solo tapadas por una cortina, típicamente hecha de lana de vivos colores. Tan solo la puerta de los dormitorios y de la escalera solía ser con hoja de madera. Hasta muy entrado el siglo XX éstas casas carecían de servicio. Cuando éstos se construyeron se solían hacer aprovechando pequeños cuartos, dividiendo uno ya existente o construyendo el cuarto de baño en el corral o patio.

Respecto al alojamiento de animales está claramente separado del de las personas, habiendo en la casa cuadras, porquerizas, etc. destinadas al uso, y situadas con acceso desde el corral o desde la casa, de forma bien separada. Los corrales suelen variar mucho de tamaño, desde pequeños patios hasta grandes herrenes.

La cocina era el punto más importante de la casa, en donde se hacía la mayor parte de vida doméstica, de la mañana a la noche. Solía ser una habitación más o menos grande en la que simplemente había un hogar donde se hacía fuego para cocinar y calentar la casa y unas alacenas por las paredes para colocar vasos, platos, etc. Las alacenas solían ser una simple hornacina en la pared con tablas que hacían de balda. En algunos casos éstas alacenas solían estar en esquina o tapadas por portezuelas sencillas.

El fuego se hacía directamente sobre el suelo o a veces el hogar estaba solado ó ligeramente alzado por una piedra de granito, en ocasiones procedente de un molino. La parte de la pared donde se hacía el fuego solía presentar una habitual mancha negra de hollín que subía en forma de línea hasta la chimnea. Las paredes de la cocina eran encaladas de blanco hasta el suelo, y en raras ocasiones, decoradas con azulejo en su parte baja.

La chimenea constaba de una gran campana de adobe enyesada que tenía forma recta o cónica, pero en ocasiones también, la chimenea carecía de campana, subiendo el humo directamente por un gran agujero rectangular del techo que abarcaba más de la mitad del total del techo de la cocina. De aquí, el humo subía por la chimenea, de paredes inclinadas hasta desembocar fuera. La parte exterior de las chimeneas solía ser rectangular y de una altura mediana, normalmente sin sombrerete.

Los dormitorios o alcobas de éstas casas, podían variar en número, según las necesidades de la familia que originalmente construyese el edificio. Tenemos por ejemplo casas con tres o cuatro habitaciones y otras casas que solo tenían dos; una de ellas reservada a los cabezas de familia y otra en la que dormían juntos varios hermanos. Incluso en familias muy numerosas se daba el caso a veces en épocas remotas de que algunos miembros dormían en donde podían, haciéndose camas en lugares como portales, etc. 

El mobiliario de los dormitorios varía en función de las épocas y del poder adquisitivo de los dueños, pero en una casa tradicional lo usual era encontrar camas sencillas con armazón de hierro, un simple armario de espejo y una cómoda o baúles de guardar ropa. Es en éste tipo de habitaciones destinada a dormitorio en donde los habitantes de las casas daban un toque más elegante a la decoración, pintando muchas veces de colores las vigas de madera del techo y también pintando frisos en la parte alta de las paredes o zócalos en la parte baja de las mismas. Los colores utilizados normalmente eran el verde tipo “óxido de cobre”, el azul “cobalto” y el rojo de Almazarrón. Los frisos de las paredes en ocasiones resultaban tener una gracia entrañable; normalmente consistiendo en dibujos decorativos de hojas y volutas.

El portal es otra parte muy característica de las casas típicas de Villa del Prado. Suele ser una habitación de gran tamaño por la que se accede a la casa y de él parten las puertas que dan a las distintas habitaciones de la casa, haciendo a su vez de recibidor y de pasillo. Los portales en muchos casos están poblados de tiestos con plantas de interior que les dan una atmósfera acogedora.

El sobrao es la estancia que ocupa toda la parte superior de las casas tradicionales. Puede ser totalmente diáfano o estar dotado de algún que otro tabique que lo subdivida. Está iluminado por ventanas que dan a la calle o por claraboyas y su techo es directamente el tejado de la casa, de rollizos y tablas. El sobrao es utilizado para guardar simiente, curar productos de matanza, guardar trastos en desuso y herramientas. Al sobrao se sube por escaleras que pueden ser desde unas sencillas escalas de palo hasta unas escaleras tabicadas, la mayoría de las veces, de escalones de madera, en donde se produce un gracioso contraste entre la cal de la pared y la madera gris y desgastada de los escalones.

Las paredes por dentro, son encaladas, aquí se dice "jalbegadas". La cal, denominada jalbiegue se da todos los años cuando llega el buen tiempo. Antiguamente pasaba un hombre vendiendo pellejos de conejo que luego servían para untar la cal en las paredes, actualmente se hace con brocha y pintura al temple. En toda casa típica no faltan objetos heredados de otras épocas como la capuchina dorada y el almirez de bronce. Por la pared, la influencia toledana con numerosos platos de Talavera colgados. En los patios, tiestos con flores, algún rosal, claveles, un pozo... componían es escenario más típico de nuestra arquitectura popular.

Desde ésta página abogamos por una protección de la estética tradicional de Villa del Prado, que repetimos, es siempre importante para mantener la identidad y belleza del conjunto urbano y también para ofrecer un pueblo atractivo de cara al turismo cultural y rural. En éste sentido, y debido al deterioro y diversas causas que están afectando negativamente al casco urbano tradicional del pueblo, es fundamental desarrollar en la actualidad un gran plan de recuperación, restauración, defensa del patrimonio arquitectónico popular y embellecimiento del total del casco urbano pradeño.

Por Juan Durán.

12/12/14

La Peste de 1599, San Roque y Santa Ana

En Villa del Prado existe, conocida por todos, la Calle de San Roque, y los que han conocido en funcionamiento el sistema agrícola de las eras, también recuerdan las llamadas “Eras de San Roque”, que estaban al final de la misma calle. Se llama así ésta calle porque en el pueblo hubo durante mucho tiempo una devoción a éste santo, protector contra la enfermedad de la Peste, y en éste artículo veremos cómo comenzó aquella historia, que está conectada también con un nombre muy femenino: el de Ana. 

Todo comenzó en el año 1599, cuando se produjo una fuerte epidemia de peste en el pueblo, una de las más devastadoras que ha producido ésa enfermedad en la historia pradeña. Desde que la terrible Peste Negra, en sus variantes Bubónica y Neumónica, comenzó su severa aparición en Europa hacia los años 1348-1350, Villa del Prado, como toda España y todo el continente Europeo, sufrió de vez en cuando las acometidas periódicas de la enfermedad. Nos encontramos ésta vez, como ya hemos dicho, en 1599, y en las calles de Villa del Prado comienza a sentirse el miedo. Hay bastantes enfermos en muchas casas y empiezan a fallecer al no disponerse en la época de un remedio médico concreto. Tan solo unos poquísimos sobreviven, sólo porque su cuerpo con sus propias defensas, logra vencer la enfermedad. Las personas, sin todavía una visión médica certera de lo que es la enfermedad, se contagian con facilidad.
Médico de la Peste
Quizá en aquellos días el médico del pueblo hubo de ponerse el traje de seguridad que entonces había para examinar enfermos de Peste: una larga túnica, un velo alrededor de la cabeza y un ancho sombrero; y en la cara, una careta de cartón con un largo pico en la nariz relleno de flores y plantas medicinales, para poder examinar con guantes y una varilla, a una distancia prudencial a las decenas y decenas de pacientes afectados.

Es entonces, cuando la vieja estampa medieval tantas veces retratada por dibujantes y pintores, aparece en las calles de nuestro pueblo: Se decide construir un carro de madera nuevo por parte de las autoridades municipales, para recoger casa por casa a los cuerpos de los muertos por la Peste. Las calles de tierra, las paredes color barro del pueblo, ven pasar al “Carro de la muerte” cargado con cuerpos hacia la Iglesia, cuya torre estaba recién terminada de construír, aunque sin su largo chapitel. Después las ropas del enfermo se queman y las paredes se desinfectan con cal blanca. Pero ello no es ni mucho menos consuelo para los que quedan vivos en las casas, atormentados y tristes sin comprender el porqué de aquel castigo injusto. En ésta ocasión la epidemia estaba siendo más poderosa que otras veces, y el pueblo se vio muy seriamente amenazado. Nadie querría oir hablar de algunas aldeas pequeñas que en el pasado habían incluso quedado deshabitadas por el efecto de la Peste. Sin que la Medicina aún consiguiese un remedio eficaz, los habitantes de Villa del Prado recurrían al Cielo, a lo Divino, para que les ayudase a librarse de aquel horror. Primeramente, como San Roque era el santo al que se rogaba en toda Europa cuando ésta enfermedad atacaba, los pradeños decidieron a partir de entonces guardarle gran devoción.

Imágenes de epidemias de Peste en el siglo XVII

Pero en ésta ocasión también la ayuda llegó por medios mundanos y humanos. En aquellos tiempos de la epidemia, Villa del Prado pertenecía al señorío de La Torre de Esteban Hambrán; y era señora de éstas tierras doña Ana Manrique. Doña Ana, desde su casona señorial, vió tan mal a sus vasallos pradeños a causa de la enfermedad; observó tal amenaza para el pueblo, que autorizó una gran derrama de dinero para costear el tratamiento y gastos que ocasionó la epidemia… Es entonces, cuando los habitantes del pueblo, seguramente en honor y agradecimiento a Ana Manrique, decidieron desde entonces celebrar con todos los honores la Fiesta de Santa Ana, todos los 26 de Julio de cada año. Según nos cuentan los libros del archivo parroquial, en el año 1611, el entonces párroco de Villa del Prado, en nombre de todo el pueblo, y delante de todos los vecinos, hizo un solemne voto y promesa de, a partir de entonces, y por siempre jamás, guardar los pradeños la fiesta de Santa Ana y celebrar su día con toda solemnidad y hacerle una procesión. Se firmó éste voto solemne y promesa ante el escribano del ayuntamiento el día 4 de julio de 1611. No sabemos dónde se produjo ésta reunión, si quizá en la plaza del pueblo, o quizá dentro de la iglesia, pero seguro que fue uno de esos momentos tan especiales en que vemos a todo un pueblo unido celebrando o decidiendo, todos por igual, cualquier cosa, fuere lo que fuere.
Imagen de Santa Ana, (Iglesia de Villa del Prado)

Finalmente, cuando el salvaje embite de la Peste fue remitiendo y alejándose en Villa del Prado, los pradeños también decidieron con su esfuerzo, construir una ermita en honor de San Roque. Ésta ermita se construyó en el año 1615 y funcionó durante alrededor de un par de siglos, dando nombre a la zona donde fue levantada. Finalmente la ermita fue perdiendo uso hasta que fue demolida en 1805. Hoy en dia no queda nada de ella; y es, por tanto, una de las ermitas desaparecidas que tuvo Villa del Prado. Es posible que estuviese situada en donde hoy hay un parque, al final de la actual calle de San Roque, y para siempre quedó el nombre de dicha calle como recuerdo de aquellos días.

La ermita de San Roque, desapareció, como hemos dicho, en el año 1805, y de la imagen del santo se desconoce hasta el momento qué ocurrió con ella, pues no existe en la actualidad, ni se ha encontrado documento que explique a dónde fue a parar. Respecto a la tradición de celebrar con todos los honores el dia Santa Ana, sacándola en procesión, se perdió con el tiempo, quizá en el siglo XIX. A Santa Ana, no se le hizo ermita, pero hoy en dia sí que podemos ver su imagen de madera policromada, una de las más antiguas de la iglesia, con vestido azul y estofados con pan de oro. Actualmente se halla en el museo parroquial, quizá en espera de que el pueblo redescubra que hizo una promesa solemne que debe de seguir cumpliendo; no olvidar el origen de ésta historia,  y quizá todas las Anas que viven hoy en día en Villa del Prado podrían abogar por la recuperación de ésta tradición, y volver a hacer una alegre fiesta a su patrona y sacarla en procesión todos los 26 de julio.

Por Juan Durán.

26/6/13

Premio Liebster Award



villadelprado.blogspot.com ha sido nominado al premio Liebster Award, por el Zorro Corredero (Pedro Alfonso), autor del blog "Zorro Corredero" (sobre Cadalso de los Vidrios, etnología, montañismo y naturaleza).

¿Qué son los premios Liebster Award?
Son unos premios creados en Alemania en 2010. Van pasando de unos bloggers a otros, se van nominando a aquéllos que gustan y llevan una trayectoria relativamente corta o tienen menos de 200 seguidores.
Liebster significa "querido" en alemán, así que lo que se busca es incentivar a los blogs nominados para que sigan difundiendo sus estupendos contenidos en la red.

== Para ser beneficiari@ de él, has de cumplir los siguientes Requisitos:

1. Nombrar y agradecer el premio a la persona o blog que te lo otorga.
2. Responder a las 11 preguntas que te hayan formulado.
3. Conceder el premio a otros blogs que cumplan estos requisitos.
4. Visitar los blog que han sido premiados junto con el tuyo.
5. Informar a los blogueros de su premio.


Punto 1 : Gracias Pedro por haber pensado en mi, te agradezco enormemente éste gran detalle y que la labor cultural que llevamos con éstos blogs siga con fuerza y ánimo cada día.

Punto 2: A continuación respondo a las 11 preguntas:

1. ¿De dónde nace la idea de crear tu blog?

-De la necesidad y oportunidad de recopilar, conservar y difundir tradiciones y bienes antropológicos y culturales que además de necesitar especial protección en los tiempos actuales, muestran la riqueza particular, en éste caso, de un área o tierra determinada, cuyas características han sido legadas durante siglos por nuestros antepasados. Ésta labor comenzó con escritos en papel directamente escuchados a mis abuelos y bisabuelos, y felizmente, años después, al aparecer la oportunidad de publicar con facilidad en internet, he conseguido acercar mejor al público éstos trabajos.

2. ¿Te has arrepentido alguna vez de hacerlo? ¿Por qué?

Nunca me he arrepentido, estoy muy contento de la labor que desempèño modestamente, aunque en ocasiones no pueda realizar entradas de blog con la frecuencia que desease. Pero las entradas quedan escritas para su consulta y lectura siempre que el público desee.

3. ¿Qué te aporta tener un blog?

Me aporta la satisfacción de mostrar un trabajo que me gusta, me interesa, y que me da también la satisfacción de poder ayudar a los lectores que estén interesados en las cosas que escribo.

4. ¿Tienes algún objetivo a medio o largo plazo?

Seguir cuidando del blog, corregir y aumentar los artículos antiguos que lo necesiten, y seguir buscando datos que puedan conformar nuevos artículos que sean de interés.

5. ¿Cuál ha sido tu mayor satisfacción?

Pues el poder crear artículos interesantes con imágenes, y el reconocimiento de las personas que se interesan por los artículos que escribo.

6. ¿Cuál es tu post preferido?

No tengo ninguno en concreto preferido. Los hay más extensos y otros más sencillos, pero no puedo de hablar de uno que sobresalga especialmente sobre los demás.


7. ¿Cómo ves tu blog dentro de un año?

Espero que igual que ahora pero mejorado, corregido lo necesario, y con bastantes artículos y fotografías nuevas.

8. ¿Cuáles son para ti los Bloggers más influyentes?

A mi me influyen todos aquellos que hablan de temas que me interesan. Son ellos muchos temas, pero relacionados con mi blog, existen blogs de rutas y viajes por la España ancestral, lugares curiosos, etc, que son muy visitados por mí.

9. ¿Cuál es tu red social preferida en tu estrategia de marketing?

No publicito mi blog en ninguna red social actualmente, aunque el Facebook es un lugar interesante para enlazar y proponer lectura de artículos.

10. ¿Qué tipo de blog sigues?

Como he mencionado ántes, todos aquellos que están relacionados con temas que me interesen.

11. ¿Has participado escribiendo en otro blog?

Nunca he participado, no me lo han propuesto tampoco. Estoy cómodo escribiendo en mi propio lugar.

Punto 3:

Nomino para éste premio a los siguientes blogs:

http://harineras.blogspot.com.es
http://elmisteriodepiedraescrita.blogspot.com.es
http://lospueblosdeshabitados.blogspot.com.es
http://guplazamayor.blogspot.com.es
http://lavilladeshabitada.blogspot.com.es/
http://abandonalia.blogspot.com.es/

Juan Durán.

30/4/13

Anuncio: CONCIERTO DE ÓRGANO EN VILLA DEL PRADO

Desde ésta página os invitamos a acudir al concierto de órgano que se ofrecerá en la Iglesia de Villa del Prado éste próximo Domingo 5 de Mayo a las 13:00 horas. El concierto forma parte de un ciclo de música organizado por la Comunidad de Madrid dedicado a la festividad del 2 de Mayo, y será ofrecido por el organista catalán  Miquel González. Las obras musicales que tocará serán del siglo XVII, XVIII, y XIX, justamente adecuadas para éste órgano por sus características sonoras de mezcla entre barroco y romántico. Estamos seguros de que éste será un buen concierto y bonito, donde podremos escuchar al instrumento expresarse con sus diferentes voces interpretando música ibérica en el marco artístico de la iglesia de nuestro pueblo.



El título del concierto será "Música de órgano entre dos siglos". Las obras que se tocarán serán las siguientes:

Pablo BRUNA (1611-1679)
Tiento lleno de 6º tono sobre Ut re mi fa sol la

FLORES DE MÚSICA (Alcalá de Henares, 1706)
Zarabanda francesa
Pasacalles de primer tono, proporción mayor

Anselmo VIOLA (1738-1798)
Partido de mano izquierda

José ELÍAS (ca.1687-ca.1755)
Juego de manos de 5º tono punto alto

Vicente RODRÍGUEZ (1690-1760)
Tocata a la italiana con clarines

Antonio SOLER (1729-1783)
Sonata núm. 92 en Re Mayor
  - Andante con moto
  - Presto assai
  - Minuetto 1º /Minuetto 2º/ Minuetto 1º
  - Allegro Pastoril

Hilarión ESLAVA (1807-1878)
Del "Museo Orgánico Español":
  - Ofertorio nº 5 sobre Pange Lingua
  - Elevación nº 5
  - Ofertorio nº 1


Sobre la Biografía del organista que tocará el concierto:

MIQUEL GONZÁLEZ 

Nace en Badalona (Barcelona-España) el año 1967. Inicia sus estudios musicales desde muy joven, diplomándose como profesor superior de órgano, clavicémbalo y solfeo-lenguaje musical.

Estudia la carrera de órgano con el catedrático Josep Mª Mas Bonet donde finaliza con Matrícula de Honor Fin de carrera y Premio de Honor al grado superior (1988). Posteriormente perfecciona sus conocimientos de órgano con Montserrat Torrent, durante el periodo 1990-1997, en el Conservatorio Superior Municipal de Música de Barcelona y en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas-CSIC (en su sede en la Ciudad Condal).

Complementa su formación con numerosos cursos de órgano y clavicémbalo por toda Europa.

El año 1988 consigue el Primer Premio de Órgano de Juventudes Musicales de España en el órgano de la Catedral de Gerona/Girona; y en 1991 es galardonado con el Premio Ruiz-Morales del curso universitario "Música en Compostela" a una de les mejores interpretaciones. Fue seleccionado para participar en los concursos de Nüremberg-Alemania (1995) i Chartres-Francia (1996).

Colabora desde el año 1997 hasta el 2001 como organista acompañante de los conciertos de la Escolanía y Capilla de Música del Monasterio de Montserrat.

Ha grabado para Radio Nacional de España y Catalunya Música. Efectua diversas grabaciones discográficas para los sellos Discos Abadia de Montserrat-DAM (de órgano solo o acompañando a la Escolanía de Montserrat), Tritó Edicions, y con la Institución Fernando el Católico de la Diputación Provincial de Zaragoza, para la difusión de la música catalana y española. Entre todas, cabe subrayar la efectuada recientemente en el nuevo órgano de la Basílica de la Abadía de Montserrat.

Es autor del inventario -actual e histórico- de los órganos de la provincia de Lérida/Lleida y del Principado de Andorra (publicado por Pagès Editors y sufragado por el Departament de Cultura de la Generalitat de Catalunya). Actualmente es profesor de órgano y clave del Conservatorio Profesional y Municipal de Música de Lérida/Lleida, y organista de la Parroquia Mayor de Santa Ana de Barcelona y de la iglesia de Santa María de Badalona.

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Juan Durán


3/12/12

Monstruos en la iglesia de Villa del Prado


Muchas iglesias, sobre todo románicas de la mitad norte de España, nos sorprenden a menudo con detalles que se descubren en sus paredes, columnas, y elementos constructivos. Son esculturas que representan figuras monstruosas, o figuras grotescas en posturas raras y llamativas. En Palencia,  por ejemplo, podemos encontrar abundante iconografía de éste tipo, en la misma catedral de la ciudad, en San Martín de Frómista y en el monasterio de San Andrés del Arroyo. Algún que otro monstruo podemos también encontrar en Arenillas de San Pelayo, también en Palencia; y en Sotonera (Huesca). Ésto son solo unos poquísimos ejemplos, pues la lista de lugares donde encontrar éstas figuras, es muy larga. Hay bastantes estudios sobre éstos casos de arte sorprendente, que era habitual en la Edad Media y se fue disolviendo con el tiempo. De vez en cuando, los actuales medios de divulgación dedican algún reportaje a alguna de éstas iglesias y monasterios que contienen éstas "rarezas", que sobre todo se dan en la escultura, pero a veces también en la pintura mural de éstos edificios. En muchos casos, éstas figuras de lo grotesco y lo raro parecen hablarnos de que quizá en algunos aspectos, la Edad Media no fue tan oscura como se ha dicho, sino que quizá entonces había más "luz" y más conocimientos sobre algunas cosas mágicas y ancestrales, y que quizá se hablaba sin tapujos de cosas que luego quedaron sepultadas por velos posteriores. Ahora, para descubrirlo, el público interesado dispone de multitud de información sobre dónde poder conocer y visitar arte románico con éstas características. 

En Villa del Prado también tenemos nuestro patrimonio monstruoso. Para elaborar éste artículo he intentado buscar todo tipo de elementos artísticos que puedan reflejar monstruos y figuras extrañas en todo el patrimonio civil y religioso del pueblo, pero finalmente es en la iglesia parroquial donde únicamente hemos encontrado éstas estampas monstruosas. Y no son pocas. 
Fig.1

Fig.2
Nuestra iglesia no es románica; sino gótica, pero en el arte gótico los monstruos siguen estando presentes de otras maneras, sobre todo en las Gárgolas; figuras que representan a unos monstruos que protegen a la propia iglesia de las influencias malignas. Aparte de ello, las Gárgolas sirven de desague para los tejados y por su boca expulsan el agua de la lluvia que escurre por los altos del edificio. Las gárgolas de Villa del Prado (Fig 1 y 2) son como tantas otras del mundo gótico, con aspecto como de ave, reptil y dragón. En nuestro caso, de rasgos redondeados y amables, como podemos ver en las fotografías de éste artículo. Situadas en los laterales y esquinas de las dos puertas principales de la iglesia, parecen estar preparadas para echar a volar en cualquier momento, pero vigilan sin parar el edificio desde que fuera construido en el siglo XV.

Fig, 3
El siguiente monstruo que visitaremos en la iglesia de Villa del Prado está ya situado en su interior. (Fig. 3) Es una figura tallada en madera que nos muestra un palo o tronco sobre el que se enrolla una serpiente que en lo alto termina en una cabeza de mujer de aspecto humano, con el cuello adornado de hojas y frutas. Representa al mal, al diablo, a la serpiente de los textos bíblicos enrollada en el Árbol de la Ciencia. Es una escultura rara, inquietante, singular, por estar dedicada de forma individual al mencionado ser dentro de una iglesia. En la antigüedad se exponía en determinados cultos, y posteriormente quedó escondida y fuera de uso, hasta que fue recuperada y restaurada hacia el año 2000.

Fig. 4
Si andamos un poco por el interior de la iglesia, no tardaremos en encontrar otro ser monstruoso (Fig. 4), que en éste caso representa de nuevo al diablo, pero formando parte de una escultura mayor dedicada a San Miguel Arcángel. En la escultura o imagen, del siglo XVIII, vemos a San Miguel triunfante derrotando al demonio, cuyos rasgos son monstruosos, al igual que en multitud de imágenes de éste tipo que existen en el patrimonio artístico y religioso de numerosos lugares.

Fig. 5
Fig. 6
Si nos acercamos a los pies de la iglesia y alzamos un poco la vista, veremos que otros monstruos nos vigilan desde un lugar un poco más alto: la cornisa que hay sobre los tres arcos que sujetan el coro. Ésta cornisa se halla adornada en su parte inferior con unas conchas grandes, dentro de las cuales sobresalen unas inquietantes caras de rasgos monstruosos y caricaturescos. Una de ellas es simplemente una calavera puesta de lado, y otras son caras monstruosas con una especie de trompetillas que llevan puestas en los oídos. Muchas de ellas llevan la boca abierta en diferentes formas de expresión. ¿Representan un coro caricaturesco que canta? ¿Representan algún otro tipo de personajes? Éstos misteriosos observadores comenzaron a habitar la iglesia en el siglo XVI y comparten el lugar con otras muchas figuras que componen una decoración muy interesante.

Fig. 7
Fig. 8
Fig. 9
Fig. 10
Fig. 11

¿Hay más monstruos? Hay que alzar la cabeza totalmente para mirar al techo, o al "cielo" según se mire; y ver que dentro de la iglesia estamos resguardados por una enorme bandada de monstruos voladores, como murciélagos, que nos sobrevuelan desde hace siglos (Fig. 7 y 8). Son los dragones de la iglesia de Villa del Prado, pinturas del siglo XVI  que permanecieron largo tiempo dormidas bajo una capa de cal blanca y que fueron recuperadas tras una minuciosa restauración en el año 2000. Los fantásticos dragones de la iglesia representan la titánica lucha que cada persona ha de tener contra el mal; por eso, son amigos nuestros; y han vuelto con nosotros para alegrarnos la vista con su vuelo y presencia cada vez que entramos al lugar. Los hay delgados, de colores verdes y rojos; y gruesos y fuertes, de colores grises; éstos últimos, cuya fisonomía hace a veces creer que parecen jabalíes. Los grandes dragones, con sus lenguas puntiagudas y llamaradas que salen de sus bocas y sus afilados colmillos, mantienen a raya a otros monstruos más pequeños y temibles que veremos a continuación: los misteriosos monstruos que crecen en los puntos del techo donde los nervios de la bóveda se unen (Fig.9). Aquí aparecen las caras de los que sin duda son los monstruos más pavorosos e inquietantes (Fig.10) de toda la iglesia de Villa del Prado. Unos tienen apretados y amenazadores dientes y ojos intensamente fijos, como podemos ver en la figura ... Otro de ellos, de orejas puntiagudas y lengua burlona y mirada maliciosa, se halla en el centro del arco principal de la iglesia (Fig.11); pero tanto ésta como las anteriores caras de monstruo terrible se hallan rodeadas por los dragones, que luchan para protegernos de ellas; la lucha y el esfuerzo titánico contra el mal que deben hacer las personas a lo largo de su vida.

Terminada nuestra visita a los sorprendentes monstruos con que cuenta el patrimonio pradeño, nos marchamos confiando en que ésos dragones y ésas gárgolas, con su noble corazón de buenos monstruos, nos ayuden a ser cada día un poco mejores y más positivos.

Juan Durán

El Señor Paco


En éste artículo reseñamos la figura del que fue una de las personas más populares durante el pasado siglo en nuestro pueblo: D. Francisco María Felipe Rodríguez y Fernández-Vítora, conocido como el Sr. Paco, que fue organista y sacristán de la iglesia de Villa del Prado durante casi 70 años.

Nació en El Romeral (Toledo) el 19/5/1886, año en que nació el Rey Alfonso XIII, lo que posteriormente le eximió de hacer el servicio militar, ya que por una concesión real, se libraban los que eran de “la quinta” del monarca.

Aunque al nacer D. Francisco su familia vivía en Toledo; en la segunda mitad del siglo XIX, su padre había sido sacristán-organista en la parroquia de Villa del Prado, por lo que su familia ya conocía el pueblo. Pasados los años, a comienzos del siglo XX, se convoca una nueva plaza de sacristán-organista, de nuevo en Villa del Prado. Animado por su padre, Francisco se presenta para optar a ese puesto que, en aquella época, era un trabajo remunerado con dedicación plena; y requería estar bien preparado para tocar órganos de iglesia, ayudar en las Misas, etc. El Sr. Paco era persona idónea pues por tradición familiar estaba acostumbrado a manejar aquellos órganos barrocos que, por entonces, había en casi todos los pueblos de Castilla. Para conseguir la plaza de sacristán y organista tuvo que hacer primero unos exámenes, pues eran varios los que habían solicitado aquel puesto. Finalmente D. Francisco ganó la plaza, y comenzó su trabajo en 1907.

Desde entonces, además de ser organista, su trabajo consistió en atender todo lo relacionado con la Iglesia, ayudar a los sacerdotes en las Misas, y anotar en los libros parroquiales. Otra de sus tareas por la que es muy recordado, fue la de tocar las campanas, cuando éstas se tocaban a mano, tirando de cuerdas. Para ello siempre fue ayudado por varias generaciones de jóvenes del pueblo. En época del Sr. Paco, los toques de campanas tenían cada uno un ritmo, un repique y una melodía diferente para los diferentes acontecimientos. Todo ello había que hacerlo de forma manual y requería también cierto conocimiento y saber tocar bien las campanas

Tenía el Sr. Paco gran destreza en tocar el órgano y sabía usar con acierto los registros y sonidos adecuados para cada momento. Cuando se sentaba al teclado, era ayudado por los muchachos, que se encargaban de mover la palanca de alimentación de aire del fuelle para que pudiera sonar; si los chicos se demoraban y se quedaba sin aire, les avisaba delicadamente tocando la caja del órgano. En una ocasión un sacerdote jesuita que visitó Villa del Prado, alabó la manera de tocar del Sr. Paco, diciendo que le sorprendía escuchar  “de qué manera le sacaba las voces al órgano”.

No eran desacertadas palabras, pues en el año 1945, el Sr. Paco opositó nada menos que para la importante plaza de organista del Monasterio de El Escorial, y sentado en la enorme consola eléctrica de cuatro teclados que maneja a distancia y al mismo tiempo los cuatro órganos de la basílica, obtuvo la plaza, pero debido a la delicada salud de su esposa, tuvo que renunciar y se quedó en Villa del Prado, donde continuó su labor de siempre.

Muchos recordarán el coro de cantoras de Villa del Prado en los años 50 y 60: Eulalia, Benigna, Petra, Lucía Pérez, Sergita, Elena… que dirigidas por el Sr. Paco asistían a los ensayos y cantos en las misas.

Otro de los trabajos del Sr. Paco en Villa del Prado fue el de director de la Banda de Música del pueblo. En los más remotos tiempos de su actividad como director de la banda, llegó incluso a dirigirla en una ocasión en que el Rey Alfonso XIII visitó Villa del Prado, al salir la banda de música a recibirle. Ya en los años 50 y 60 muchos pradeños también recordarán a la banda de música de entonces, que amenizaron todos los eventos que sucedieron en el pueblo en el transcurso del tiempo, cuando llegaba la Imagen de la Virgen de la Poveda, en las procesiones, en las Fiestas de San Antonio y de septiembre, etc.

Como compositor, D. francisco también tuvo actividad, componiendo diferentes pasodobles para bandas de música, y también música de zarzuelas; por lo que recibía derechos de autor. Incluso algunas de sus obras se han utilizado como música de fondo en alguna película española. Hoy en dia en Villa del Prado su composición musical más conocida, es un canto a la Virgen de la Poveda titulado “Reina del Cielo, Madre de Dios” que compuso en 1907. También adaptó a partitura el himno titulado “Canto del Corpus Christi”.

En el Ayuntamiento de Villa del Prado, trabajó durante muchos años, como Secretario del juzgado y Encargado del Registro. Sirva de anécdota de su carácter simpático y afable, que cuando los jóvenes iban a que les hiciera un certificado para poder entrar en “El Baile”, él se dejaba “engañar” con la edad que le decían para facilitarles el paso.

En el año 1969, por su larguísima trayectoria profesional, de más de 60 años de sacristán-organista, 54 de Director de la Banda municipal y 40 en el Ayuntamiento, fue condecorado por el Gobierno con la Medalla al Mérito en el Trabajo. La medalla la recibió de manos del Arzobispo de Madrid, Casimiro Morcillo, en una ceremonia celebrada dentro de la iglesia del pueblo, estando presentes las autoridades pradeñas, varios sacerdotes y todo el pueblo.

Comenzó su trabajo en 1907 siendo organista cuando en el pueblo solo se circulaba en mula y caballo, y terminó en 1970 cuando el hombre había pisado ya la Luna y conquistado el Espacio. Conoció el paso de 8 párrocos distintos,  numerosos alcaldes, etc.etc.. y enseñó música a varias generaciones distintas. Fue el último sacristán-organista típico tradicional de los que había antes en todos los pueblos. En cuanto a su personalidad, todos coinciden en que fue un hombre de trato afable, que no hizo distinción entre las personas y con un sentido del humor agudo e inteligente, por lo que actualmente todavía se le sigue recordando con cariño.

D. Francisco Rodríguez Fernandez-Vítora falleció en 1975. Hacia el año 2000 se puso su nombre a una nueva calle en Villa del Prado.


Por Juan Durán. (Publicado en el libro de las fiestas patronales, del año 2012)

29/11/12

La Fuente del Tío Alicáncano

Continuamos por nuestro recorrido por las fuentes históricas de las cercanías del pueblo y en éste caso nos dirigimos a la conocida popularmente como Fuente "del Tío Alicáncano" o "de Alicáncano". Ésta fuente fue menos utilizada y emblemática que otras que hemos reseñado, pero es igualmente hermosa e interesante, habiendo sido recientemente objeto de una restauración.

La fuente recibe su actual nombre a raíz de una de las múltiples denominaciones que ha sufrido el monte donde se encuentra; donde hoy está el parque forestal de "El Gurugú", dentro del cual está situada dicha fuente. A éste cerro también se le llamó a comienzos del siglo XX como "Cerro de Alicáncano", posiblemente haciendo referencia al apodo de uno de los propietarios que tuvo el terreno por aquella época o anteriormente. Ésta fuente surtía de agua las necesidades de guardeses de aquel lugar y de otras necesidades del terreno, como puede verse también por el estanque de almacenamiento de agua que hay a unos metros de distancia frente a ella. No obstante, al ser su acceso libre, se supone que cualquier vecino del pueblo podía hacer uso de ella también cuando lo necesitase, aunque la gente del pueblo ya tenía más asequiblemente el acceso a otras como Valdegatos, Fuentecita, etc, etc.

La fuente de Alicáncano estuvo durante décadas fuera de uso y bastante rodeada por la maleza, hasta que en 1997 se estableció el parque forestal del Gurugú y se limpió todo el terreno de éste, incluído lógicamente el entorno de la fuente, que como hemos dicho, se encuentra dentro del parque; concretamente en su límite sur, casi junto a la valla que lo rodea.
Fuente de Alicáncano y su entorno natural.

El entorno natural de la fuente es muy hermoso en tiempo de verdor, y en él podemos apreciar los pequeños montículos; las diferencias de terrenos cubiertos de hierba verde, las matas de monte bajo y el bonito contraste de los enormes troncos de pino, eucaliptos y otros árboles de la zona. En cuanto a la fuente, tiene la típica forma de las fuentes pradeñas de campo tradicionales, constando de un frontón, en éste caso curvo,  y una arqueta interior cubierta por una puertecilla, donde se acumula el agua que mana de las laderas del monte.

Juan Durán

El manantial de Fuentecita

Dentro de la ya mencionada abundancia de aguas con que Villa del Prado tiene la suerte de contar, ahora nos referiremos a otra más de las varias fuentes de agua natural que rodean el casco urbano del pueblo, situadas en los campos que lo circundan. 
El manantial de Fuentecita

El manantial de Fuentecita  está situado en las faldas del cerro donde se encuentra el parque forestal del Gurugú. Desde éste cerro y sus inmediatos hermanos mayores que se encuentran detrás, descienden las aguas que después brotan en el mencionado manantial y desde aquí dan lugar al largo arroyo de Los Arrelobos , llamado también de los Palomares en sus primeros tramos. La Fuentecita, fuente pequeña y de muy antiguo aprovechamiento en el pueblo, está configurada como un manantial consistente en una arqueta en el suelo con una piedra que hace de tapa y una salida en una de sus paredes para dejar correr el agua sobrante. No tiene frontón construído. Antiguamente en la salida de agua tenía un tubo de hierro a modo de caño, tapado con un corcho. Ésta fuente viene a unirse en calidad de agua y aprovechamiento a la de Valdegatos y el Liseo, por su situación todas ellas en la misma vertiente o falda de los mismos montes. Aun a pesar de su escondida ubicación, de su pequeño tamaño y de que no se la construyeron estructuras para hacer el lugar más cómodo, y a pesar también de no tener un camino definido para llegar hasta ella, la Fuentecita gozaba de una gran popularidad por la calidad de sus aguas. Muchos vecinos la utilizaban para el uso cotidiano, y sin necesidad de ir muy lejos, simplemente mencionaré a mi propia abuela, cuando cualquier tarde decía "Vamos a por agua a la Fuentecita", y cogiendo un botijo u otros envases adecuados, se encaminaba al manantial y al llegar al angosto lugar, no había más que destapar el corcho del caño y por éste caía el chorro de agua adecuado para llenar el botijo. Botijo en la mano, los paseos a la Fuentecita merecían la pena, aunque fuera solo por respirar el buen aire de la zona. Hoy en dia la Fuentecita continúa fluyendo con diligencia en tiempo húmedo, y su entorno natural es verdaderamente agradable, sobre todo cuando el campo está verde. 
Entorno natural de la Fuentecita

En éste entorno natural de la Fuentecita podemos encontrar abundancia de monte bajo y matorral, como enebros y tomillo de flor morada, así como jaras. Encontraremos zonas de hierba muy verde, y árboles como encinas y alguna higuera. Inmediatamente al lado de la fuente se extiende una curiosa y diferente a lo demás pradera verde y plana en la cual crecen numerosos almendros, y en la márgenes del por allí recién nacido arroyo de Arrelobos, veremos juncos o espadañas. Ascendiendo levemente por la ladera del monte, aparecerán también algunas rocas grandes con musgo en las cuales es posible sentarse a contemplar la enorme vista del pueblo entero de Villa del Prado y sus alrededores.
Entorno natural y vistas desde la Fuentecita

Juan Durán