12/12/07

CONSTRUCCIONES PASTORILES EN EL MONTE




















Al norte de Villa del Prado se elevan los cerros que se extienden hacia San Martín de Valdeiglesias y Pelayos, que conforman un paisaje que anuncia la próxima aparición de las sierras de Gredos y la de Guadarrama, al Oeste y Norte respectivamente. Villa del Prado se encuentra justo en donde éstos montes terminan y comienza una zona llana que desagua en el valle del Alberche. En los montes del norte de Villa del Prado se encuentran parcialmente cubiertas por jaras y tomillos, algunas construcciones de piedra en mampostería que nos hablan de los usos y costumbres de los pastores que durante siglos han recorrido estas zonas frescas y montuosas del municipio y sus pueblos vecinos. Concretamente en la zona del Cuartel del Norte, en el entramado de caminos forestales que se encuentran en los límites del municipio de San martín y Villa del Prado, podemos encontrar hoy en dia unas construcciones en forma de círculo que se empleaban para resguardar cabritos, corderos, etc. Éstos pequeños círculos tienen poco más de un metro de diámetro y son en total tres los localizados. En la misma zona podemos observar un corral grande, también de forma totalmente redonda, hecho a base de clavar lajas de piedra en el suelo. Éste corral tiene la particularidad de estar en una pendiente de terreno muy inclinada. Junto a éstas construcciones circulares se hallaba la casa de piedra donde el pastor se resguardaba, con su chimenea incluída y una perqueña ventana de un tamaño justo pàra poder vigilar el rebaño y guardar el calor dentro de la habitación. Ésta cabaña fue destruida hace pocos años, aunque afortunadamente los círculos sobreviven aún.

A cierta distancia, a través de otro camino, se encuentran muy bien conservados aún, otro tipo de pequeños cobijos para cabritos, consistentes en unas zanjas de un metro aproximadamente de largo hechas en el suelo, las cuales se rodeaban de unos montoncillos de piedra, y todo ello finalmente se cubría con un techo de palos en forma de pico, como una tienda de campaña.

Más cerca del pueblo, en la zona del antiguo camino vecinal de San Martín, podemos encontrar restos de dos grandes corrales cuadrados de piedra de mampostería. Éstos tienen varios metros de lado y unos muros de un metro y medio de altura aprox. en algunas zonas.

Al noreste, en la zona de Pinoniño se encuentran restos de muros de piedra y tejas rotas, y junto a ellos, hay tallados en tres grandes rocas naturales del propio suelo, tres círculos grandes cóncavos, como cuencos o platos de casi un metro de diámetro. Éstas construcciones indican un posible poblado pastoril de bastante antigüedad. Durante algún tiempo, se creyó que éstos restos pertenecían al desaparecido pueblo de Villanueva de Tozara, y que los círculos eran molinos manuales de trigo, pero seguramente éstos cuencos fueron tallados por los pastores para recoger en ellos agua de lluvia y dar de beber al ganado.

Junto al Encinar del Alberche se levantan aún un grupo de casas de pastores que recientemente han sido reconstruídas para otros usos.

Las casas o refugios pastoriles de los montes de Villa del Prado tenían una única habitación con chimenea, una puerta y una ventana. El techo era de madera y teja a una sola agua, que vertía hacia la puerta. Frecuentemente venían pastores de pueblos de Ávila a buscar alimento para su ganado y un clima mejor. Es muy recordada aún una pastora llamada Salomé, que hacia la década de 1960 solía alojarse con sus ovejas cerca de El Encinar y contaba muchas historias típicas de pastores. Éstas cabañas y corrales solitarios son hoy en dia recuerdo de aquellos momentos de noches frías, estrellas brillantes, aullidos de lobos, cuentos y leyendas entre las jaras, los pinos y el tomillo.

Juan Durán

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