29/11/12

Molinos de aceite tradicionales en Villa del Prado

El suelo de Villa del Prado ha sido tradicionalmente apto para el cultivo de olivas, gracias a lo cual, durante siglos, el pueblo ha contado con una apreciable producción de aceite que lo ha autoabastecido y también posibilitado la venta y exportación del producto a otros lugares. Ésta producción de aceite de oliva ha llegado hasta nuestros dias y hoy se cuenta en el pueblo con una cooperativa aceitera que produce un aceite bueno, apreciable y de calidad.
Esquema del funcionamiento de un molino de tracción animal.

En la actualidad la cosecha de aceitunas de Villa del Prado se muele en unas modernas instalaciones con molinos eléctricos, pero hasta mediados del siglo XX, la industria aceitera funcionaba con los primitivos molinos de tracción animal cuya tecnología era de una antigüedad milenaria y extendida por todo el mediterráneo. En Villa del Prado actualmente a los molinos de aceite y concretamente al existente hoy dia se sigue empleando la denominación de "Almazara", que es una vocablo medieval de origen árabe.

A lo largo de la historia del pueblo ha habido varios molinos antigüos de aceite a los que los productores de aceitunas llevaban los frutos para moler. En éste artículo nos referiremos a los últimos molinos de éste tipo que existieron hasta la década de 1950. Uno de ellos estaba situado a la entrada del pueblo, casi frente a la actual gasolinera y en cuyo solar luego se levantó el restaurante que lleva el nombre de "El Molino" en recuerdo a aquel. Hoy en dia aún quedan vestigios de aquel antiguo molino, casi arqueología urbana pradeña, que consisten en dos o tres piedras moledoras colocadas de adorno en la acera de la calle de éste lugar. Otro molino de los últimos en operar, funcionaba en la actual calle del Álamo, en los primeros números. Un tercer molino de aceite tradicional, el último en funcionar y el que más actividad tuvo en ésos últimos años, estaba situado en el comienzo de la actual calle de la Virgen de la Poveda.

El funcionamiento de éstos molinos consistía en una piedra plana redonda con estrías que hacía de base; y de una, dos o más piedras en forma de cono que rodaban sobre ésta. La aceituna quedaba machacada entre la base y éstas piedras cónicas, y por un reguero de la base, caía el aceite para ser recogido. Las piedras cónicas eran movidas por un burro o mula que caminaba en círculos moviendo la máquina. Éste era el sistema usual en Villa del Prado, pues en otros lugares también se empleaba la fuerza del agua para mover éstos molinos.
Piedra de molino plana, actualmente de adorno.

Una vez recogido el aceite puro virgen, se podía volver a moler los abundantes restos de aceituna de la anterior molienda y sacar un aceite de menos calidad llamado "Orujo", que frecuentemente era usado para las lámparas, candiles y fabricación de jabón. Éste aceite también se obtenía en prensas filtrándose a través de unos grandes discos hechos de cuerda de esparto, entre los cuales se apretaban los restos de aceitunas, pieles y huesos, exprimiéndose así hasta la última gota de aceite.

Así transcurría el trabajo en éstos molinos de aceite antigüos, con su techo y vigas de madera, sus gruesas paredes de adobe y piedra, sus pequeñas ventanas por las que se filtraba la suave luz del día, en los que el burro o mula caminaba en círculos, paciente, tranquilo y abnegado. De fondo, el constante ruido de la máquina ronroneando y crujiendo, y la mezcla de los intensos aromas a aceite recien molido. Los suelos de éstos molinos, así como muchos elementos de su interior, completamente embadurnados de aceites y manchas oleosas fruto de la actividad de décadas y siglos, que se pisaba al entrar, según recuerdan los mayores, cada vez que se entraba a llevar aceituna o recoger aceite.

Éstos molinos tenían sus desagües y vertederas, por las que se vertían, generalmente a un arroyo cercano, los restos y líquidos de deshecho de las moliendas. En el caso del molino situado en lo que hoy es el inicio de la Calle Virgen de la Poveda, los restos iban a parar al inmediato arroyo de La Plaza que pasaba por entre las casas del pueblo, junto a ésta esquina; y entonces, muchas mujeres acudían sin pensárselo dos veces con cazuelas y recipientes diversos a recoger los restos de aceite que caían desde los desagües del molino al arroyo y flotaban en las aguas de éste. De éste modo conseguían de forma gratuíta un aceite de deshecho con el cual hacían jabones y productos para los cuales hiciese falta grasa de poca calidad.
Piedras de molino de adorno, en la actualidad.

Como ya hemos dicho, los molinos de aceite tradicionales movidos por tracción animal dejaron su actividad hacia los años 1950-60 y alguno se reconvirtió a ser movido con maquinaria eléctrica. Durante siglos, en Villa del Prado, las piedras de molino viejas que quedaban en desuso, eran apreciadas para ser colocadas de adorno. En muchas casas existen piedras de molino adornando algún suelo, o como base de una chimenea de hacer fuego, o incrustadas en la misma pared de ésas chimeneas, o muchas veces haciendo de piedra de umbral a la entrada de bodegas y viviendas. Hoy en dia, a nivel de calle, podemos ver con facilidad varias de éstas piedras de adorno, por ejemplo, cónicas, colocadas de adorno en el centro de rotondas de tráfico, en concreto en la Avenida de los Hortelanos. Piedras planas podemos ver por ejemplo la situada en el suelo de la entrada al Centro Cultural "Pedro de Tolosa".

Juan Durán

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